lunes 8 de febrero de 2010

Muerte y Transfiguración del hombre que fue lunes. Parte 9

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La idea de encontrarse de visita en las propiedades de Satán desde luego que le intranquilizaba, más que por lo inesperado de la situación (nadie cuenta con verse realmente en tal condición post-mortem) sobre todo por el clima. Siempre se nos dijo que el Abismo Final era ese lugar donde se cocían las almas condenadas en supuestas calderas ubicadas en oscuras y siniestras habitaciones, mientras los discípulos de Lucifer les atenazaban con tridentes pegados a su cola entre otras escalofriantes imágenes, que ahora quedaban probadas totalmente falsas.

El infierno lucía para nada morboso, aunque, hay que decirlo, no menos inquietante. Desdecía al gran Víctor Hugo con aquel: El Paraíso por el clima, el Infierno por la compañía. Por el contrario, este lugar parecía el paraíso de la soledad.

Lucía más o menos como un laberinto de galerías con habitaciones enrejadas (tenía una leve semejanza a una prisión común, de condenados pacíficos) donde no se escuchaba un grito desesperado, un aullido de dolor, ni siquiera un sollozo; donde las almas penaban tranquilamente y en soledad.

Amada Soledad, yacer eternamente a su lado. Lisa; pero tosca, cada pared, cada reja de las estancias de los condenados. La Libertad la han perdido para siempre, y, privados de la Gloria que persiguió durante toda su vida, son diana cada día en sus celdas privadas (días extra-terrenales, sin alba y sin atardeceres) los hombres que abandonaron a las mujeres que amaban en la compañía de los vivos. Guillermo pensaba en esos momentos en Miriam, la mujer, Miriam, la compañera, Miriam, la viuda.

La soledad impuesta a aquellos hombres y mujeres que observaba había extraviado sus miradas y confundido sus pensamientos. Más que reconocer la saludable dosis de soledad que todo humano necesita, constatar en persona la tragedia del aislamiento absoluto y eterno venía a traerle una profunda angustia.

domingo 31 de enero de 2010

Cine en youtube

Disfrutando del chance de ver algunos filmes magníficos que están por partes en youtube:

The color of paradise, una conmovedora película iraní.

Y la obra maestra de Milos Forman One Flew over the cuckoo's nest.

Si se embullan... Enjoy! ;)

20 euros ida y vuelta

Mientras el señor Ricardo Alarcón cerraba el " Foro de Cubanos residentes en el exterior, contra el Bloqueo y en Defensa de la soberanía nacional" afirmando hipócritamente que la emigración ha sido siempre parte esencial de la nación cubana y de su afanosa búsqueda de la independencia y la justicia yo empiezo a preparar mi mochila para irme unos días de vacaciones a Barcelona.

Desconozco las razones por las que algún cubano emigrado pudiera tener interés en participar de un foro excluyente y organizado por los responsables de que nuestro país haya caído en la ruina material y moral. No los juzgo, como dicen por ahí cada cual hace de su culo un papalote. Yo, personalmente, me alegro de estar bien lejos de las alcantarillas por donde corre la mierda de estos señores. Mis padres, que tampoco emigraron por razones políticas no sólo no están invitados a esta fiesta de la emigración cubana, sino que sencillamente no pueden poner sus pies en suelo cubano: el conciliador gobierno de la habana no les da permiso.

Pues, como dicen acá en España, que les den por ahí. Pasé demasiados años en Cuba añorando el día en que bien lejos podría descansar finalmente de sus discursos para gastar mi tiempo en sentarme a leerlos, teniendo tantas cosas interesantes que hacer. Así que me voy a disfrutar mis vacaciones a Barcelona, 20 euros ida vuelta en Ryan Air, agradeciendo la suerte de haber puesto pies en polvorosa. No me enteraré si el señor Alarcón mostró alguna preocupación por el congestionamiento aéreo que provocamos los cubanos emigrantes. Con el respeto, me limpio el culo con lo que este señor piense o deje de pensar de nosotros, los que tuvimos que huir de nuestro país con tal de vivir dignamente y en paz.

jueves 28 de enero de 2010

Erre con erre, cigarro

Cuando llegué a la República Dominicana tuve que dejar de usar palabras como consorte, frutabomba, calabaza, y tantas otras que eran mi vocabulario de cada día. La razón, natural: que en otro país, donde llaman a las cosas por otro nombre hay que usar su léxico, a menos que quieras tener que explicar cada cinco minutos qué cosa es lo que estás diciendo. En definitiva, si la lengua está pa entendernos, usar una palabra u otra tiene como objetivo primario comunicar una idea (aunque algunas personas parecen no pensar lo mismo).

Flor, mi amiga uruguaya me dice que su novio encuentra que ha "neutralizado" su léxico después de 5 meses en España (si tal cosa como un castellano "neutral" existe). Lo que quiero decir, que ya Flor evita usar palabras como "pollera", y prefiere decir falda. César, de Valladolid, aprendió a decir "vaina" en Santo Domingo. Sus amigos españoles se ríen de sus vainas; pero no saben que es prácticamente imposible vivir en la República Dominicana y evitar que se te pegue. Hay niveles también, es difícil que un venezolano deje de decir "arrecho" por más tiempo que pase fuera del país; o que un cubano deje de decir "asere", o que un bogotano deje de tratarte cariñosamente de "jueputa", guevón o marica.

Traigo esto a colación porque en nuestro acento y en nuestro vocabulario hay algo más además de una intención de comunicarse. Muchas personas afirman su nacionalidad en su lenguaje, y si se encuentran a un compatriota en el extranjero que ha adaptado el habla al uso local capaz que hasta lo traten de apátrida, de comemierda. Tengo un amigo boliviano que se cuida muchísimo de usar vocablos españoles. Yo soy de los que cree que uno habla pensando en lo que dice, y a veces en cómo lo dice; pero que lo normal es que haya un cierto grado de automatismo en el habla, como pasa con el caminar o con nuestra gesticulación. Tener que pensar constantemente en cómo voy a hablar me parece errado, y personalmente no me apuntaría en una cruzada personal de ese tipo.

Creo que somos más que un ciudadano de un país. Es una pena que los extranjeros lo primero que quieran mostrar a los demás es el país de procedencia (a veces con un acento más marcado que el que usaban en su propio país), me parece que un ser humano tiene muchas otras cosas más interesantes en las que podemos indagar, antes de enterarnos del lugar donde nació y se crió. A mí me han tratado de "Cuba" en la República Dominicana. Asere, perdona, pero yo tengo un nombre pa mí. Úsalo.- me daban ganas de constestar. Me gusta darme el lujo de mezclar acentos de los países que conozco para expresar una idea o un sentimiento local, y de condimentar la conversación con malas palabras cubanas al lado de malas palabras españolas. Creo que con un poquito de práctica llegaré a crear un estilo propio xD que espero que no pare de evolucionar :P

En definitiva, ¿quién define de dónde es uno? A los 21 años cuando salí de Cuba ya me habían influido decenas de canciones del rock argentino, películas españolas, canciones gringas de los 70, amistades cubanas, poemas de Benedetti, leídos en "uruguayo" en aquel casette que tuve... Nuestra diversidad no para de maravillarme. Nunca imaginé que interesaría tanto por ir algún día Colombia y México. Quisiera sumergirme hasta el fondo y conocerlos a todos como si yo formara parte también de esos países. Creo que hay que ser lo suficientemente maduro como para saber quién eres aunque al cabo de los años ya no sepas responder de dónde eres.

No me sentiría capaz de reprocharle su pronunciación extranjera a un cubano imaginario, que al cabo de veinte años de vivir en, se me ocurre ahora Recife, Brasil, hablara el español como un jápido juedan los cajos por la línea del fejocajil.

lunes 25 de enero de 2010

De vacaciones

Pero estudiando. Y para despejar la mente un rato, este videito colado en el site de Warein.

domingo 24 de enero de 2010

Have you heard of Cervantes?

De los mails que me envía Andrés extraídos del blog El Café de Ocata no me puedo resistir a hacer unas reflexiones que se dispararon leyendo esta crítica al constructivismo que enlazo aquí. Jorge, Andrés y Jochy andan muy filósofos últimamente. Yo no tanto, por eso no quiero comentar el post en sí, sino esa línea que se refiere a la obligatoriedad de leer a Cervantes para los estudiantes españoles, pretendiendo que la orientación de las lecturas es una necesidad en la consolidación de un sentimiento de pertenencia cultural, algo con lo que estoy en desacuerdo y que quería comentar un poquito.

Profesionales de las letras que redactan los programas de estudio, y que se conducen con la ingenuidad del que cree que la literatura sigue siendo en la actualidad la principal fuente de ideas de las personas, pretenden que controlando las lecturas de los niños y adolescentes se construye la nación. Yo sé que la escuela debe brindar a las personas la información a la que de otra manera no llegarían o se les haría muy difícil; pero me parece que en el caso de la literatura se olvidan de que es, en primer lugar, una actividad para las horas de ocio, y que las horas de ocio todos queremos ocuparlas en cosas que nos dan placer.

No me parece tan descabellado que nos preguntemos qué clase de libros nuestros alumnos quieren leer (o enterarnos directamente de que no quieren leer ninguno). De hecho me parece absurdo que en el 2010 en las escuelas existan programas de Literatura y no exista la materia de Cine. Soy de los que piensa que el Quijote debería salir de los planes de estudio de bachillerato de todos nuestros países, España incluido. No conozco muchos adolescentes de 17 años que están interesados en leer el Quijote, de hecho entre los mismos adultos pienso que el Quijote no es un libro para todo el mundo. Hay que aceptarlo. Como hay que aceptar en Cuba que ningún joven de 16 años se quiere leer Cecilia Valdés. Hay lecturas obligatorias que sólo consiguen que el alumno desarrolle aversión por los clásicos (o por la literatura en general) y que resuelva su problema copiando resúmenes de internet.

Recuerdo los títulos de libros como el cantar del Mio Cid, Generales y Doctores, la Biblia, y tantos otros que me negué rotundamente a leer. Al profe Fernando y a los libros de texto de Español le agradezco La Metamorfosis, el Corazón Delator, El llano en llamas, El Decamerón, y varios más; pero sé que así como yo desarrollé afición por la literatura, porque soy como soy, otros compañeros de clase la repudian, o por lo menos les aburre. Ya ven, nos hacía leer a Hemingway y a Carpentier; pero en honor a la verdad nunca los leí en clase. Son dos de mis autores preferidos, pero abrí sus libros cuando me dio la gana. Si el objetivo era informarnos de su existencia bastante que nos hicieron sufrir, porque yo no quería pero no quería leer El Siglo de las luces. No quería y no lo hice hasta que descubrí cuando me tocó saberlo que Carpentier después de todo sí que valía la pena leerlo.

La ingenuidad de los diseñadores de la identidad nacional mueve a risa. No se puede controlar la integración sentimental de una persona a la nación a la que pertenece. La nación merece o no a las personas, y en esa medida la querrán y conservarán su identidad o desearán con todas sus fuerzas largarse bien lejos y desprenderse de todo. Es normal. Han fracasado siempre y seguirán fracasando en intentar modelar, diseñar, algo tan poco moldeable como la cultura nacional. Y en el caso de los adolescentes, seguirán prefiriendo el cine americano al cine local, y el pop al folclore local, y al mismo tiempo preferirán las comidas típicas y los bailes populares.

Bukowsky, Jim Morrison, Polansky, Pink Floyd, Rimbaud, Almodóvar y otros tantos malos ejemplos han sido mucho más influyentes para mí y para en mi círculo de amistades que los personajes de los libros de texto, porque así lo quisimos. A ellos los buscábamos, nadie nos los recomendó. Y ya ven, al final no somos ningunos monstruos ni ningunos apátridas, de hecho creo que hasta somos muy buenas personas. El joven al final va a leer y a escuchar lo que se le antoje, y a elegir sus influencias, por más que pataleen sus padres y sus maestros. Más tarde o más temprano el alambre se rompe y el toro se escapa.

En la ciudad de León conocí a un angolano que vive acá en España pero que estudió su carrera en Granma. Era comiquísimo escucharle hablar como cubano, siendo de Angola y viviendo aquí. Diría que su acento cubano es incluso más perceptible que el mío. Nos conocimos en un cumpleaños, conocía Bayamo, Manzanillo, ciudades de Cuba a las que nunca he ido y sólo conozco por fotos. Podía identificar canciones de NG La Banda, ¡y hasta sabe quién es Rojitas! Y a la hora de irse se paró en la puerta y dijo: Arriba, tunturuntu, tol mundo pa la calle. Me partía de la risa, hace una pila años que no escuchaba un tunturuntu, que hasta en Cuba está en desuso. Curioso, este angolano y yo compartimos una cosa: nuestras cubanía. Y resulta al cabo que el enlace sentimental que quedará en mi recuerdo no se debe a ninguna extravagancia folclórica o literaria, sino simplemente al estribillo absurdo de una canción de moda en los noventa.


miércoles 20 de enero de 2010

RIP

Ellos también han escapado. Sólo que en Mazorra las ventanas ya estaban abiertas.