viernes 27 de noviembre de 2009

Próxima Estación...

El asiento de la ventanilla le correspondía a un escocés que llegó con su cara amable y una mochila; pero bastó hacerme el distraído con mi libro autobiográfico de Raúl Martínez para que no se atreviera a pedirme el puesto. Pobre escocés educado. Igual tal vez prefería el pasillo. En todo caso yo no pensaba ceder muy fácilmente el privilegio de un viaje Habana-Santiago mirando directamente los paisajes de Cuba.
Hablamos, claro, de su afición por el boxeo y de su interés por conocer Baracoa. Pero cada cierto tiempo volvía a las palmas tan abundantes de Matanzas, a la vista nocturna de Sancti Spiritus, al Maceo de la Plaza en Santiago de Cuba. Y de repente vino claramente a mi memoria aquel primer viaje con once años a La Habana. No la primera vista del Capitolio, ni los edificios de Centro Habana al borde del derrumbe, ni la Rampa, ni la emoción del Malecón a cinco cuadras en Belascoaín. Todas esas emociones las guardo; pero entonces pensé en ese niño que esperaba ver aparecer la gran ciudad en el horizonte, tras 18 horas de tren, y solo veía palmas y monte, y luego una lomita, y más adelante más palmas... hasta que aparecieron las primeras calles, y luego gente, y luego un elevado, hasta la caótica Terminal de Ferrocarril.
Es uno de los recuerdos con que me he quedado de mi viaje a Cuba este año. Yo sentado en la guagua de Santiago, recordando. En la estación de autobuses de Zamora dos semanas atrás volví a pensar en aquel viaje y me vi convertido en alguien que recuerda que recuerda. Llegaban autobuses de ALSA que iban para Guijón y para Navarra, y yo sentado con dos abrigos encima esperando el que me dejaría en León con la música de Pereza en los audífonos.
Pereza cantaba de una chica que dormía en las estaciones. Lady Madrid. Probó suerte de Málaga hasta La Coruña . De Algeciras a Ferrol, como el autobús en el que viajé atravesando túneles de Salamanca a Lugo la vez que descubrí que en Ponferrada hace un frío que te cagas en pleno Octubre. Y claro, volvieron al recuerdo las Estaciones. Pero las estaciones de autobuses, para los poetas. La puerca estación de Santa Clara la vez que nos rompimos en plena carretera y comenzamos a tomarnos fotos con el atardecer. Teníamos todos entre 15 y 17 años y éramos felices como nunca después. La Estación de la Habana con esos baños acabados de limpiar que me parecieron de hotel, después de un viaje tan largo. Y a su vez la suciedad de los baños de la bulliciosa Estación Sur Méndez Álvaro de Madrid, y la ridícula estación de autobuses de Guantánamo, cerca de la Unidad donde me tocó hacer el Servicio Militar. Todas las recordé. Todas las Estaciones.
Y había pasado a otra canción que hablaba de aviones a punto de salir. Y casi lloro al recordarme los ojos aguados el día que me despedí para siempre de la Habana con una visa dominicana en el pasaporte azul. Aquel viaje tiene banda sonora: Peces de ciudad pero por Ana Belén. Ya le dije a Jorgito que es falso que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Raquel, una chica costarricense, no está de acuerdo. Acto seguido el aeropuerto de Santiago la primera vez y de repente estaba en una guagua "voladora" con Tulio contándome de la fauna quisqueyana camino a Barahona. Y nuestro viaje a Santiago de los Caballeros, cuando Ambiorix escuchó por primera vez el podcast Esquiva Esto. Y la majestuosidad del Aeropuerto de Barajas hace sólo tres meses cuando caí por mi cuenta de este lado del mar.
Pereza cantaba una canción que decía: Cuando zarpa el barco se me pone el alma pirata / me queda pequeño el cielo. Y descubrí mientras llegaba el autobús de León que no hay compañía de viaje mejor que las canciones de Pereza.

jueves 26 de noviembre de 2009

Cuestionamientos

Los primeros en detectar mi presencia fueron los de la Seguridad. Adonde va Dios van ellos, por eso supe que Dios andaba cerca. Yo les espiaba desde la ventana semi-abierta:
- Arriba, Máquina. Cambio.
- Sí, dime, Máquina. Cambio.
- Dame las coordenadas, Máquina. Cambio.
- ¿De quién? Cambio.
- ¡Máquina!
Venían a mi juicio, en la puerta de mi apartamento. Formaron frente a mi rodeándome por los 270 grados. Y yo contra la pared, no sentía que hubiese nada de qué arrepentirme. Sin embargo, no era la opinión de Dios, que se deslizaba invisible entre sus custodios.
Que había elegido una errada combinación de deseos en mi diseño.
- Pero su "diseño" soy yo. ¡Y yo soy mío!
- ¿Qué tienes como pertenencia? ¿Acaso no sabes que es MÍO todo?
- Pues yo no. Usted no pudo quebrantar la indepedencia de mi espíritu, y fuera de usted no queda nada.
- Si lo soy Todo, ¿acaso crees que ejerciste tu libertad de elección, no te das cuenta de que simplemente caíste en las propias redes de la rebelión que no dan margen a independencia ninguna, volviéndote un ser completamente predecible?
Me montaron en un auto muy lujoso, de esos que siempre detesté. A pesar de todos estos años de cuestionamientos era muy triste constatar el fracaso del Dios creador de este mundo imperfecto.
Si no existía libertad alguna ¿por qué insistía tanto en que yo aceptara que me había equivocado? No consiguió doblegar mi voluntad individual; y tampoco pudo ocultar su sentimiento de derrota en mi presencia. No pude hacer otra cosa que compadecerme. Sé que yo tampoco lo habría hecho mejor que Él.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Let's go green

Doblando la frecuencia de un Nd-YAG, del infrarrojo al verde (532 nm).
Aprovecho para recomendar a los posibles interesados el canal en youtube de delmarphotonics.

sábado 21 de noviembre de 2009

Este video lo quería

Tenía unas dos semanas buscándolo. Niña que llora de sólo pensar que estaba traicionando a la revolución. Un video muy extraño. Me alivia pensar que de niño nunca me usaron para esto. Me pregunto si habría podido evadirme.
A propósito, me doy cuenta de que hace mucho no pensaba en el verbo "traicionar", y eso sin duda se lo debo a las miles de millas purificadoras. En cuanto a la revolución ya he hablado demasiado.

jueves 19 de noviembre de 2009

ESPAÑA: ¿SOCIEDAD IRREFLEXIVA O CIENCIA INVISIBLE?

Agradecimientos a Pablo Moreno, profesor del Área de óptica de la Universidad de Salamanca por compartir con nosotros los resultados de esta encuesta y sus conclusiones personales.

Analizar la apreciación de la sociedad española de cómo la ciencia y la tecnología influye en sus vidas y en la sociedad estimula reflexiones interesantes. Un buen ejercicio para ello es consultar los resultados de la IV encuesta realizada por la FECYT en el año 2008 sobre Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología. Reflexiones que en mi caso se concentran fundamentalmente en el nivel de interés de la población por los temas científicos, sus medios de información, la percepción que tienen del trabajo de los científicos y las políticas que apoyarían en lo respectivo al gasto público en investigación y desarrollo.

La encuesta realizada arroja como resultados significativos que los individuos tienen un interés mayoritario en los temas relacionados con la salud, el deporte, la alimentación, el empleo (preocupaciones que seguramente comparten con la mayor parte de la población mundial) a la vez que muy pocas personas refieren un interés confeso por los temas científicos, y no sólo científicos: recientemente en su blog, Pseudópodo se burlaba de que en ocasión de la muerte simultánea de un astro futbolístico local y el intelectual Francisco Ayala, el fútbol fue 69 veces más importante que las letras.

Esto no es sorprendente. Desde siempre la ciencia y la tecnología han sido del interés exclusivo de los especialistas por razones que van desde la complejidad de los temas a discutir hasta la baja educación científica de los que no eligen este tipo de carreras. No obstante en los últimos años la tecnología ha venido exigiendo de las personas cada vez mayores destrezas penetrando todos los rincones de nuestra cotidianidad desde la informática y la telefonía móvil hasta los videojuegos. Incluso en los renglones de su mayor preocupación como la medicina y la economía, el desarrollo científico juega un papel protagónico. Aparentemente los españoles en general no se dan cuenta de ello, ya que por ejemplo no piensan que conocer más de ciencia afecte demasiado su conducta como consumidor o usuario; o simplemente consideran que los temas científicos hay que dejárselos a los expertos, “que ellos entenderán de esas cosas”.

Los medios de comunicación constituyen un actor fundamental en el proceso de divulgación científica, y entre ellos lamentablemente las personas afirman que buscan informarse mayormente a través de la caja tonta de la televisión. No es necesariamente así, pero como sabemos, la televisión en la actualidad no cumple su rol educativo con la eficiencia con la que idiotiza y ocupa espacios en banalidades y entretenimiento elemental. Las personas son conscientes de esto, pero de todos modos prefieren este tipo de programas, considerando mayormente aburridos a los programas serios de debate e información en el área de la ciencia. Aún así confiesan que otros medios como los libros y las revistas especializadas les brindan una mayor confianza y tratan la ciencia con mayor seriedad. Se trata entonces de un rechazo consciente a interesarse por la ciencia y a ocupar el tiempo en informarse correctamente.

Evidentemente es importante saber qué tan educado en estas ramas del conocimiento se considera el ciudadano español promedio para explicarnos el por qué este desinterés irracional hacia todo lo concerniente con la ciencia y la tecnología. En este punto alrededor del 45% de los españoles piensa que ha recibido una preparación baja, y otro 45% se considera medianamente preparado. Solamente el 8% entiende que la educación en ciencias que ha recibido es “alta”. Desde luego que muchas de estas personas rechazan los temas científicos por considerarse poco capacitadas para comprenderlos y poder hablar sobre ellos con propiedad.

Todo esto es de suma importancia porque la percepción de cómo influye la ciencia y la tecnología en la sociedad marcará la actitud de los políticos, que necesitan ganar votos y priorizar los renglones por los que la mayor parte de la población se preocupa. Algunas cifras optimistas podrían ser las respuestas que expresan que el 53% de la población cree que los beneficios de la ciencia son mayores que los prejuicios (y un 26% que por lo menos están equilibrados), además de que el 80% entiende que el progreso científico impulsa a su vez el desarrollo económico (es curioso preguntarse por los argumentos del 8% que opina exactamente lo contrario). Sin embargo de esto no se deduce directamente que a los españoles les interesa invertir en el desarrollo científico y tecnológico. Sólo el 18% siente que el gasto público en Ciencia y Tecnología debe aumentar, y sí priorizan otros sectores que les son de mayor preocupación como sanidad, educación (¡educación sí; pero ciencia no!), seguridad ciudadana y medio ambiente.

A propósito del recorte en presupuesto que se anuncia para el 2010, José Luis Ferreira en el blog Todo lo que sea verdad escribió el post: La ciencia española no necesita tijeras.

Estos números nos dicen o bien que los sistemas educativo y de sanidad españoles no cumplen las expectativas y es necesario invertir mucho en ellos y darle la mayor prioridad, o que el país se encuentra en una posición privilegiada en CyT y no es necesario aumentar el gasto público. Y efectivamente, casi la mitad de la población piensa que el sistema de CyT de España está por encima de la media entre los países de la Unión Europea (corregido), y el 33% la posiciona al mismo nivel. Lo curioso es que alrededor del 70% de los españoles estaría en contra de recortar el gasto público en C y T, respuesta que reafirma la idea de que los españoles están orgullosos de su sistema de C y T, aunque no piensen mucho en ello y no sean conscientes del grado de influencia que esto tiene en sus vidas privadas, en la esfera pública y en la economía del país. Para la mayoría España sigue siendo toros y folclore, turismo y construcción, más que nanotecnología y desarrollo de software.

Para conseguir la “I de Innovación” es fundamental el compromiso de alguien, ya sea el estado, el capital privado o entidades supranacionales que inviertan en Investigación + Desarrollo. Un detalle contradictorio en la sociedad española es que más del 50% de los encuestados asignan al estado español o a la UE la responsabilidad de invertir en I+D y solamente el 2.8% es consciente de que la empresa privada (que en definitiva será la primera beneficiaria) es la principal responsable de la I+D+I.

En otras palabras, ya que los españoles sí saben que desarrollar nuevas tecnologías deja dinero esto nos dice o bien que no confían en sus científicos, o culturalmente no encaja en su cabeza la idea de la España que hace ciencia, o no creen que sus empresas están dispuestas a realizar la inversión adecuada y trabajar de manera conjunta y coordinada con las Universidades en las cuestiones de Investigación y Desarrollo.

Una respuesta alternativa es también cultural: los españoles creen que el estado paternalista más que el libre mercado y el desarrollo de las empresas impulsará el crecimiento económico de la sociedad en su conjunto. De hecho muchos (el 24.6%) está de acuerdo con que la Unión Europea dicte las normas y sea el primer responsable de financiar el desarrollo científico-técnico del país.

lunes 16 de noviembre de 2009

Vinagre y rosas

Mañana sale el nuevo disco de Joaquín Sabina. Y la gira empieza justo aquí en Salamanca el viernes!!! Sí, claro que voy pallá.
En El País se pueden escuchar fragmentos de los temas nuevos y leer las letras, en lo que consiguen el disco.
Y aquí el video con Pereza, por si no lo han visto aún, del tema Tiramisú de limón. Disfruten!! ;)

jueves 12 de noviembre de 2009

Muerte y Transfiguración del hombre que fue lunes. Parte 6

(Ir a Parte 1)

(Ir a Parte 5)

Una seca pared de piedras continuaba a todo lo largo del pasillo hasta donde la vista se detenía en una curva pronunciada. GCI observaba la línea en la que la pared y el techo se unían y siguiendo ese ángulo recto que se extiende hacia adelante avanzaba sin hacer caso de las cosas que hablaba Virgilio, que lo acompañaba haciendo comentarios irrelevantes sobre algún escritor recién llegado. En la curva otra vez se extendía la pared, paralela a la que también se continuaba a sí misma del otro lado del pasillo, donde se divisaba una puerta abierta. GCI quiso entrar.

En la celda encontró un hombre dando vueltas en círculos concéntricos, de diámetro cada vez más pequeños. El residente no había advertido la entrada de los intrusos y recitaba en voz alta los siguientes versos:

Desde mí, en mi tumba

En la sombra de mi amor

Hubo un cisne azul, con colores de recuerdos

O de imaginación. Fue mi vida

El negar cada momento

Lo que se me abalanzaba infaliblemente… infaliblementeeeee.

GCI temía que, llegado el momento, el hombre recorrería un círculo de diámetro tan pequeño que chocaría contra sí mismo así que intentó hacer un gesto de advertencia, pero ocurrió que en el instante en que llegó al centro, el hombre se dirigió hacia ellos como si los hubiera visto desde el primer instante.

Mis allegados, o debería decir los allegados, se iban desprendiendo de mí.

Virgilio profirió una pedante risotada que GCI censuró con la mirada más hostil que pudo. Otra vez comenzaron las vueltas, ahora en círculos cada vez más amplios.

Se me ocurre esto, dijo desde su órbita:

Si hubiera vivido la mitad de lo que debí / Hubiera aprendido todo lo que aprendí. / Porque lo más importante es lo que aprendes / En el instante de partir.

Por favor, no comenzarás ahora a hablarme de sus versos, se burló Virgilio.

No tengo donde escribirlo, o a quien decírselo. Desearía en un momento como este, que fuera cierto que los fantasmas andan por la tierra buscando miles de maneras de comunicarse con los candidatos a fantasmas. Pero no es más que mi inadaptación, porque en definitiva lo que nos pasa, nos acontece para que aprendamos que no vale la pena comunicar nada, porque nadie puede aprender nada de nadie: aprender es totalmente imposible.

Todos aprendemos de nosotros mismos, del mundo aprendemos a través de nuestro propio cuerpo, no hay manera. Nuestra experiencia es tan personal que los conocimientos no salen nunca de nosotros, sino combinaciones de estos que forma divertidamente el pensamiento. Así que la muerte, como ven, es perfecta, está llena de sabiduría y de refinamiento. Si los artistas lo supieran, o los burgueses, a quienes les es tan cara la vida disfrutando las delicias del mundo…

Aquellas palabras no iban dirigidas a los visitantes, aunque les hablase a ellos. Este hombre tenía años, quién sabe si siglos, encerrado allí (con las puertas abiertas) dando vueltas en los mismos pensamientos. Todo lo que decía lo hubiese dicho de todos modos, aunque Guillermo y Virgilio no hubiesen irrumpido de repente en su celda.

La realidad me sucedía cada día…

Ahora las vueltas volvían a ser hacia…

Siento que mi pensamiento se va descomponiendo, apenas puedo conservar la coherencia. Adónde iré, en qué me estoy convirtiendo, sin opción. ¿Seré mejor después? O será que no importa.

La vida, desde luego, ya no importa, pensó GCI. Pero de repente, el hombre se detuvo y dando una media vuelta se dirigió directamente a Virgilio:

De pronto, recobrada la lucidez, me vi vuelto aire, habiendo comprendido los misterios de la naturaleza formándola en su más básica esencia. Ahora me toca vagar eternamente por la atmósfera.

Ah, viví una vida de negaciones. De negaciones.

Vámonos ya, dijo Virgilio Piñera halando de la manga de Guillermo Cabrera Infante. Así que le dieron la espalda sin despedirse, para seguir por las curvas de los pasillos su camino, mientras el loco hablaba otra vez de un cisne azul en la atmósfera... ¡En la atmósfera!

Virgilio le susurró al oído la identidad del personaje que acababa de conocer. Guillermo volteó instintivamente la cabeza. Aquél hombre que exaltó en vida la metamorfosis imaginaria de un alma ficticia, agobiado por las desgracias de su propia condena era una imagen frustrante. Sí, era del muerto transfigurado su alma desfigurada.



Muerte y transfiguración 1 de 3.


Muerte y transfiguración. 2 de 3.



Muerte y Transfiguración. 3 de 3.