
viernes 27 de noviembre de 2009
Próxima Estación...

jueves 26 de noviembre de 2009
Cuestionamientos
miércoles 25 de noviembre de 2009
Let's go green
sábado 21 de noviembre de 2009
Este video lo quería
A propósito, me doy cuenta de que hace mucho no pensaba en el verbo "traicionar", y eso sin duda se lo debo a las miles de millas purificadoras. En cuanto a la revolución ya he hablado demasiado.
jueves 19 de noviembre de 2009
ESPAÑA: ¿SOCIEDAD IRREFLEXIVA O CIENCIA INVISIBLE?
Analizar la apreciación de la sociedad española de cómo la ciencia y la tecnología influye en sus vidas y en la sociedad estimula reflexiones interesantes. Un buen ejercicio para ello es consultar los resultados de la IV encuesta realizada por la FECYT en el año 2008 sobre Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología. Reflexiones que en mi caso se concentran fundamentalmente en el nivel de interés de la población por los temas científicos, sus medios de información, la percepción que tienen del trabajo de los científicos y las políticas que apoyarían en lo respectivo al gasto público en investigación y desarrollo.
La encuesta realizada arroja como resultados significativos que los individuos tienen un interés mayoritario en los temas relacionados con la salud, el deporte, la alimentación, el empleo (preocupaciones que seguramente comparten con la mayor parte de la población mundial) a la vez que muy pocas personas refieren un interés confeso por los temas científicos, y no sólo científicos: recientemente en su blog, Pseudópodo se burlaba de que en ocasión de la muerte simultánea de un astro futbolístico local y el intelectual Francisco Ayala, el fútbol fue 69 veces más importante que las letras.
Esto no es sorprendente. Desde siempre la ciencia y la tecnología han sido del interés exclusivo de los especialistas por razones que van desde la complejidad de los temas a discutir hasta la baja educación científica de los que no eligen este tipo de carreras. No obstante en los últimos años la tecnología ha venido exigiendo de las personas cada vez mayores destrezas penetrando todos los rincones de nuestra cotidianidad desde la informática y la telefonía móvil hasta los videojuegos. Incluso en los renglones de su mayor preocupación como la medicina y la economía, el desarrollo científico juega un papel protagónico. Aparentemente los españoles en general no se dan cuenta de ello, ya que por ejemplo no piensan que conocer más de ciencia afecte demasiado su conducta como consumidor o usuario; o simplemente consideran que los temas científicos hay que dejárselos a los expertos, “que ellos entenderán de esas cosas”.
Los medios de comunicación constituyen un actor fundamental en el proceso de divulgación científica, y entre ellos lamentablemente las personas afirman que buscan informarse mayormente a través de la caja tonta de la televisión. No es necesariamente así, pero como sabemos, la televisión en la actualidad no cumple su rol educativo con la eficiencia con la que idiotiza y ocupa espacios en banalidades y entretenimiento elemental. Las personas son conscientes de esto, pero de todos modos prefieren este tipo de programas, considerando mayormente aburridos a los programas serios de debate e información en el área de la ciencia. Aún así confiesan que otros medios como los libros y las revistas especializadas les brindan una mayor confianza y tratan la ciencia con mayor seriedad. Se trata entonces de un rechazo consciente a interesarse por la ciencia y a ocupar el tiempo en informarse correctamente.
Evidentemente es importante saber qué tan educado en estas ramas del conocimiento se considera el ciudadano español promedio para explicarnos el por qué este desinterés irracional hacia todo lo concerniente con la ciencia y la tecnología. En este punto alrededor del 45% de los españoles piensa que ha recibido una preparación baja, y otro 45% se considera medianamente preparado. Solamente el 8% entiende que la educación en ciencias que ha recibido es “alta”. Desde luego que muchas de estas personas rechazan los temas científicos por considerarse poco capacitadas para comprenderlos y poder hablar sobre ellos con propiedad.
Todo esto es de suma importancia porque la percepción de cómo influye la ciencia y la tecnología en la sociedad marcará la actitud de los políticos, que necesitan ganar votos y priorizar los renglones por los que la mayor parte de la población se preocupa. Algunas cifras optimistas podrían ser las respuestas que expresan que el 53% de la población cree que los beneficios de la ciencia son mayores que los prejuicios (y un 26% que por lo menos están equilibrados), además de que el 80% entiende que el progreso científico impulsa a su vez el desarrollo económico (es curioso preguntarse por los argumentos del 8% que opina exactamente lo contrario). Sin embargo de esto no se deduce directamente que a los españoles les interesa invertir en el desarrollo científico y tecnológico. Sólo el 18% siente que el gasto público en Ciencia y Tecnología debe aumentar, y sí priorizan otros sectores que les son de mayor preocupación como sanidad, educación (¡educación sí; pero ciencia no!), seguridad ciudadana y medio ambiente.
A propósito del recorte en presupuesto que se anuncia para el 2010, José Luis Ferreira en el blog Todo lo que sea verdad escribió el post: La ciencia española no necesita tijeras.
Estos números nos dicen o bien que los sistemas educativo y de sanidad españoles no cumplen las expectativas y es necesario invertir mucho en ellos y darle la mayor prioridad, o que el país se encuentra en una posición privilegiada en CyT y no es necesario aumentar el gasto público. Y efectivamente, casi la mitad de la población piensa que el sistema de CyT de España está por encima de la media entre los países de la Unión Europea (corregido), y el 33% la posiciona al mismo nivel. Lo curioso es que alrededor del 70% de los españoles estaría en contra de recortar el gasto público en C y T, respuesta que reafirma la idea de que los españoles están orgullosos de su sistema de C y T, aunque no piensen mucho en ello y no sean conscientes del grado de influencia que esto tiene en sus vidas privadas, en la esfera pública y en la economía del país. Para la mayoría España sigue siendo toros y folclore, turismo y construcción, más que nanotecnología y desarrollo de software.
Para conseguir la “I de Innovación” es fundamental el compromiso de alguien, ya sea el estado, el capital privado o entidades supranacionales que inviertan en Investigación + Desarrollo. Un detalle contradictorio en la sociedad española es que más del 50% de los encuestados asignan al estado español o a la UE la responsabilidad de invertir en I+D y solamente el 2.8% es consciente de que la empresa privada (que en definitiva será la primera beneficiaria) es la principal responsable de la I+D+I.
En otras palabras, ya que los españoles sí saben que desarrollar nuevas tecnologías deja dinero esto nos dice o bien que no confían en sus científicos, o culturalmente no encaja en su cabeza la idea de la España que hace ciencia, o no creen que sus empresas están dispuestas a realizar la inversión adecuada y trabajar de manera conjunta y coordinada con las Universidades en las cuestiones de Investigación y Desarrollo.
Una respuesta alternativa es también cultural: los españoles creen que el estado paternalista más que el libre mercado y el desarrollo de las empresas impulsará el crecimiento económico de la sociedad en su conjunto. De hecho muchos (el 24.6%) está de acuerdo con que la Unión Europea dicte las normas y sea el primer responsable de financiar el desarrollo científico-técnico del país.
lunes 16 de noviembre de 2009
Vinagre y rosas
jueves 12 de noviembre de 2009
Muerte y Transfiguración del hombre que fue lunes. Parte 6

(Ir a Parte 1)
(Ir a Parte 5)
Una seca pared de piedras continuaba a todo lo largo del pasillo hasta donde la vista se detenía en una curva pronunciada. GCI observaba la línea en la que la pared y el techo se unían y siguiendo ese ángulo recto que se extiende hacia adelante avanzaba sin hacer caso de las cosas que hablaba Virgilio, que lo acompañaba haciendo comentarios irrelevantes sobre algún escritor recién llegado. En la curva otra vez se extendía la pared, paralela a la que también se continuaba a sí misma del otro lado del pasillo, donde se divisaba una puerta abierta. GCI quiso entrar.
En la celda encontró un hombre dando vueltas en círculos concéntricos, de diámetro cada vez más pequeños. El residente no había advertido la entrada de los intrusos y recitaba en voz alta los siguientes versos:
Desde mí, en mi tumba
En la sombra de mi amor
Hubo un cisne azul, con colores de recuerdos
O de imaginación. Fue mi vida
El negar cada momento
Lo que se me abalanzaba infaliblemente… infaliblementeeeee.
GCI temía que, llegado el momento, el hombre recorrería un círculo de diámetro tan pequeño que chocaría contra sí mismo así que intentó hacer un gesto de advertencia, pero ocurrió que en el instante en que llegó al centro, el hombre se dirigió hacia ellos como si los hubiera visto desde el primer instante.
Mis allegados, o debería decir los allegados, se iban desprendiendo de mí.
Virgilio profirió una pedante risotada que GCI censuró con la mirada más hostil que pudo. Otra vez comenzaron las vueltas, ahora en círculos cada vez más amplios.
Se me ocurre esto, dijo desde su órbita:
Si hubiera vivido la mitad de lo que debí / Hubiera aprendido todo lo que aprendí. / Porque lo más importante es lo que aprendes / En el instante de partir.
Por favor, no comenzarás ahora a hablarme de sus versos, se burló Virgilio.
No tengo donde escribirlo, o a quien decírselo. Desearía en un momento como este, que fuera cierto que los fantasmas andan por la tierra buscando miles de maneras de comunicarse con los candidatos a fantasmas. Pero no es más que mi inadaptación, porque en definitiva lo que nos pasa, nos acontece para que aprendamos que no vale la pena comunicar nada, porque nadie puede aprender nada de nadie: aprender es totalmente imposible.
Todos aprendemos de nosotros mismos, del mundo aprendemos a través de nuestro propio cuerpo, no hay manera. Nuestra experiencia es tan personal que los conocimientos no salen nunca de nosotros, sino combinaciones de estos que forma divertidamente el pensamiento. Así que la muerte, como ven, es perfecta, está llena de sabiduría y de refinamiento. Si los artistas lo supieran, o los burgueses, a quienes les es tan cara la vida disfrutando las delicias del mundo…
Aquellas palabras no iban dirigidas a los visitantes, aunque les hablase a ellos. Este hombre tenía años, quién sabe si siglos, encerrado allí (con las puertas abiertas) dando vueltas en los mismos pensamientos. Todo lo que decía lo hubiese dicho de todos modos, aunque Guillermo y Virgilio no hubiesen irrumpido de repente en su celda.
La realidad me sucedía cada día…
Ahora las vueltas volvían a ser hacia…
Siento que mi pensamiento se va descomponiendo, apenas puedo conservar la coherencia. Adónde iré, en qué me estoy convirtiendo, sin opción. ¿Seré mejor después? O será que no importa.
La vida, desde luego, ya no importa, pensó GCI. Pero de repente, el hombre se detuvo y dando una media vuelta se dirigió directamente a Virgilio:
De pronto, recobrada la lucidez, me vi vuelto aire, habiendo comprendido los misterios de la naturaleza formándola en su más básica esencia. Ahora me toca vagar eternamente por la atmósfera.
Ah, viví una vida de negaciones. De negaciones.
Vámonos ya, dijo Virgilio Piñera halando de la manga de Guillermo Cabrera Infante. Así que le dieron la espalda sin despedirse, para seguir por las curvas de los pasillos su camino, mientras el loco hablaba otra vez de un cisne azul en la atmósfera... ¡En la atmósfera!
Virgilio le susurró al oído la identidad del personaje que acababa de conocer. Guillermo volteó instintivamente la cabeza. Aquél hombre que exaltó en vida la metamorfosis imaginaria de un alma ficticia, agobiado por las desgracias de su propia condena era una imagen frustrante. Sí, era del muerto transfigurado su alma desfigurada.
Muerte y transfiguración 1 de 3.