En estos días a raíz de un video en Big think, un post de una amiga en facebook y el chisme de la Desperate Housewife sobre si ser homosexual es una opción o no he estado pensando en la ligereza con que utilizamos la palabra Orgulloso para ser políticamente correctos al describir algo para lo que siendo más estrictos podríamos usar calificativos como Dichoso, Feliz o Satisfecho...
El post de amiga en cuestión mostraba una foto donde estaba escrito lo siguiente: Yo no tuve la culpa de nacer en Colombia... simplemente tuve suerte. A lo que ella acotaba: Orgullo de ser colombiana. Y bueno, yo estoy convencido de que Colombia es un país hermoso, lleno de bellezas naturales y de personas muy valiosas, y tengo sí el orgullo de haber construido lindas amistades con colombianos, entre ellos mi amiga. Su comida indudablemente es sabrosa y saben bailar salsa, eso es un PLUS. Sinceramente me gustaría visitarlo algún día, cuando las circunstancias de mi vida cambien y finalmente me asiente en un lugar.
Pero todas las maravillas del mundo sobre Colombia no quitan una cosa: ¿por qué razón hay que sentirse orgulloso de haber nacido en un determinado punto de la geografía mundial? El que una persona haya nacido en un país no es algo que se pueda elegir, ni es algo por lo que hayas tenido que luchar, es algo que se te dio de regalo, igualito que a esas otras personas que están orgullosas de ser brasileñas (otros héroes del orgullo nacionalista) o chinos, árabes o japoneses. De la misma manera espero el día en que Colombia cierre para siempre el capítulo del enfrentamiento armado entre ejército y guerrilla para decir en alta voz que estoy muy orgulloso de los miles de colombianos que han luchado por ello, para encaminar a su país a un futuro de paz y mayor prosperidad para todos.
Recientemente un mexicano que conocí en Pekín me recriminó en broma (para ser correctos, desde luego) que cuando yo digo que soy cubano lo digo sin mucha convicción. Hay que reconocer que al lado de los mexicanos, a todas las demás nacionalidades nos falta convicción. Esta gente exagera un poco, ¿verdad? Pero ahí vamos: ese mismo comportamiento, como sabemos, es parte de su identidad.
En mi caso, siendo un extranjero en mi propio país, y portando además otra nacionalidad además de la cubana (y sí que estoy orgulloso de ser dominicano, porque eso sí me tomo tiempo y esfuerzo, y dinero) tengo razones para decirlo sin demasiado entusiasmo. Pero aún así yo no estoy orgulloso de haber nacido en Cuba, pero sí por ejemplo de haber aprendido a bailar casi todo lo bailable en el mundo (en parte gracias a haber nacido en Cuba) por lo que me siento feliz. Ni estoy orgulloso de ser gay, porque no he tenido que luchar por eso. Orgulloso estoy de algo mucho más específico, de haber salido del closet frente mi familia, que no ha sido un paseo por la orilla del mar. Y orgulloso de mis logros académicos, de los amigos que me he ganado en la vida, y así un largo listado. Y como no estoy orgulloso tampoco estoy avergonzado de ser de baja estatura, o de tener los ojos negros, o de tener una marca de varicela en la pierna derecha, etc etc. Nada de esto ha sido mi responsabilidad, por lo tanto no me enorgullece ni me avergüenza.
Creo que desarrollé mi punto. Ahora les invito a tomarse 3 minutos con las reflexiones de Augusten Burroughs en Big Think
1 comentarios:
Hombre, en un mundo medianamente normal tus declaraciones de principios no deberían ser motivo de felicitación alguna. Pero, como sabemos que no estamos habitando todavía ese mundo, he de felicitarte por la razonabilidad y coherencia que se desprende de tus palabras.
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