Antes de tener un chisme electrónico para leer libros yo solía anotar pacientemente en un cuadernillo las líneas más lúcidas de los libros que me caían en las manos, esos párrafos que uno siente que no quisiera olvidar nunca. En estos días estaba removiendo papeles viejos y he encontrado este viejo cuaderno con algunas de las frases que marcaron más hondamente mi experiencia lectora.
En este post les traigo un poema del poco conocido poeta Enrique Loynaz, que transcribí completo a mi cuaderno cuando lo leí. Fue quizás el primer poema abiertamente homosexual que cayó en mis manos de muchacho oculto y discreto:
Has llegado cuando estaba en el remanso.
| Has llegado cuando estaba en el remanso...
Cuando habíame dormido y estaba soñando un sueño muy tenue, como de niño. Has llegado demasiado |
| tarde. Así te esperé un siglo
y otro siglo sin hallarte. Yo tenía un infinito cansancio de estar tan solo: Llamé, y no oíste mis gritos. Busqué, y no pude encontrarte porque andabas escondido sutilmente... |
| Es demasiado
tarde: Ahora amo el vacío de mi vida y el secreto de mi sueño, tan sencillo. Ya no quiero tus tesoros, ya no quiero de tus vinos. voy a ser para mí mismo y tendría mucho miedo siguiendo junto contigo. Tú, que sabes la miseria que me doblega y has visto mis heridas, sé piadoso: ¡sigue adelante y solo, tu camino! |
|
0 comentarios:
Publicar un comentario