martes 26 de julio de 2011

los coquitos con papá

Que en la República Dominicana la campaña electoral nunca se termina no es una noticia que sea necesario señalar aquí. Que doy gracias a la virgen santísima, al padre, al hijo y a la madre de los tomates de que estaré bien lejos cuando lleguen las elecciones, no tengo que mencionarlo. Y que particularmente esta campaña electoral da ganas de reir y de llorar a la vez es una sensación que todo dominicano honesto ha experimentado desde que se supo que el señor Hipólito Mejía sería el candidato del PRD.

Resulta que en el 2012 la silla presidencial se la disputarán los dos mismos señores que se la disputaban doce años atrás. Eso se llama progreso, caballeros. Y Andrés me dice: en cualquier país sensato tanto Hipólito Mejía como Danilo Medina y Leonel Fernández serían cadáveres políticos a estas alturas. Pues resulta que de cadáveres solo tienen el olor; pero acostumbrados a andar las calles de esta ciudad - dicho sea sin el menor ánimo de ofender, pero es la realidad - una pestecita añadida no se nota en lo más mínimo.

Y como si el electorado no tuviera suficiente con lo que hay que soportar cada día en los medios de comunicación, ahí llega el tema de la campaña de Hipólito a burlarse franca y llanamente de los electores. Esto ha pasado de ser un chiste a ser una parodia. Llegó Papá, gritan los carteles. Y mientras algunos niños con la esperanza de pegarse en el gobierno corren a brincarle encima, los otros niños nos estamos meando en los pantalones en la puerta de la habitación. Hay que aceptarlo, cada pueblo tiene en definitiva el gobierno que se merece. Vamos, que votar no es cosa de muchachos.

Quién iba a decirle a mi madre, auténtica fan del merengue donde las haya, que la canción que hizo moverse a todo el Caribe hispano en los carnavales de los noventa iba a terminar de esa manera!!!!


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